La violencia en diversas partes del mundo continúa siendo una constante, sobre todo motivada por asuntos étnicos o religiosos. Este es el caso de las matanzas en Sudán del Sur , que dos años después de su independencia parecía que iba a dejar atrás cuatro décadas de guerra. Ahora, el conflicto entre dinkas y nuer ha dejado hechos brutales. Los afectados son sobre todo niños y niñas que quedan huérfanos o son alejados de sus familias. La guerra nunca deja ganadores. 

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